Soledad

He aprendido a vivir contigo, Soledad,
a intoxicarme con tu acre aliento,
a invitarte al café de la mañana,
a reconfortarme en tu denso abrazo.

Me gusta cuando te sientas
junto a mí en el sofá, Soledad,
mientras saboreo un verso rebelde;
aunque a veces me hago la loca,sólo un poco,

porque, en el fondo,
esas veces me arde el pecho
cuando te miro de frente
con esa media sonrisa
que la piel me eriza.

Quiero poder recordarme sin ti, Soledad.
Eso te enfurece,
Te chirrían los dientes
y tu sonrisa se convierteen mueca.

Eres mi más fiel compañera, Soledad,
te regodeas de ello.
Tu nombre ondea en la bandera de mi barco
y cubre las paredes de mi gastado corazón.

Eres, Soledad,
tu esencia es tangible.
Puedo olerte, puedo oírte
cuando cantas en un susurro
mis canciones favoritas.

Guardiana de mis horas bajas, Soledad,
eres el espejo en que no quiero verme.
Marcas de uñas adornan mis manos
mi grito afónico resquebrajatu bisel.

Pero te olvidas de la impermanencia, Soledad,
un día te diré adiós para siempre
asomada a la ventana con un pañuelo verde.
Sonreiré recordando aquel verano del tiseis
en el que juntas recorrimos
los senderos de la libertad.

Y será como si no te hubieses marchado nunca.

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